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Merlín

Eli

Bueno, Merlín es, cómo decirlo, un gatazo fuerte, duro, grandote y el gato dominante del camping. Donde él está no puede haber otro gato que no haya aceptado, y no los acepta. Solo aceptó a Pelayo, al que aseó en cuanto lo pusimos a su lado. Creo que se sentía como su papá.

MerlínMerlín se llevaba muy bien con Lady y a ella le encantaba sentirse acompañada de él, se sentía como protegida; cuando salía fuera se ponía siempre a su lado, y cuando Merlín entraba a casa a comer, ella salía a recibirle y se quedaba a su lado.

Merlín tiene algo más de tres años, es negativo a las pruebas y le tenemos vacunado. Es muy cariñoso y tierno con nosotros. Maúlla muy bajito. Le encanta que le cepille y le acaricie. Busca siempre nuestras caricias y en cuanto te sientas se te sube encima. No le gusta estar solo, pero tampoco le gusta sentirse encerrado, por lo que no nos planteamos traerle a casa. Se recorre el monte entero, es puro músculo y así es feliz.

Es también rubio como Pelayo, pero con conchas. En cuanto nos oye llegar sale a recibirnos y a pedir caricias y comida, aunque le dejamos comida de sobra para toda la semana y le tenemos una camita en un sillón en el lugar más cálido del exterior, donde da el sol a primera hora de la mañana, dentro de un cenador cerrado. Es lo mejor que podemos ofrecerle.

De momento se ha sabido cuidar muy bien, hasta el punto de que cuando damos un paseo (le encanta pasear junto a nosotros como un perrito) antes de cruzar una calle se para y mira para los dos lados. ¡Es increíble, pero lo hace! Y si oye el motor de un coche se queda clavado en el suelo y no hay manera de moverlo.

Es un gato que se hace querer y de hecho le queremos muchísimo. Nos ayuda a coger piñones y nos acompaña a los paseos cuando se lo decimos. Siempre espera que le demos permiso. Es verdaderamente un encanto de gato, y si desde pequeño hubiera estado en una casa habría podido hacer feliz a una familia. Ahora está grande para encerrarle y no hace los viajes muy bien, lo pasa mal en el coche, se estresa mucho. Si se pusiera malito le traeríamos a casa, pero mientras esté bien y sea feliz, así se queda. Estamos deseando que llegue el fin de semana para poder verlo y acariciarlo; bueno, abrazarlo, porque él nos abraza.

Estos son mis cinco gatitos, por el momento. Espero que todos me duren muchos años y poder disfrutar de ellos. Para mí son un antiestrés, porque es imposible sentirte mal con un gato al lado, y mi marido ha descubierto que le pueden dar mucha felicidad.

Ahhh, algo tengo que decir con respecto a la alergia y el asma. A raíz de tener a Mimosa comencé a informarme sobre el mundo felino y he podido saber que la alergia (como muchos sabréis) la produce una proteína que tienen en la saliva, pero solo un 20% de gatos. Y yo he tenido la suerte de no dar con ninguno de ellos. Lo digo porque, si alguien ha tenido una mala experiencia en ese sentido, que no rechace al resto de los gatos, porque seguro que si lo intenta de nuevo puede dar con uno del 80% restante que no tiene esa proteína.

Puedo constatar esta información porque a uno de mis hijos le pasa lo mismo que a mí, y cuando va a casa de algún amigo que tiene gatos se pone muy mal; sin embargo, cuando viene a casa, aunque los coja y esté un buen rato, no tiene síntomas ni tampoco en casa de otros amigos. Eso es porque alguno tiene esa proteína y otros no. Si os ha pasado con uno, merece la pena intentarlo con otro, pero no os perdáis la experiencia de poner un gato en vuestras vidas. Y si es rescatado de la calle o adoptado de una asociación mejor aún, porque ayudáis doblemente.

Un saludo a todos.

12-11-2011