Inicio » Los gatos de Avalon » Para Moussaka, mi niño tonto

Para Moussaka, mi niño tonto

Avalon

Hacía ya seis meses que había adoptado a Harley, y ya sentía la añoranza de tener un chiquitín en casa, sobre todo porque Harley era arisco y antisocial.

MoussakaEn esa época me había encaprichado de un persa, pero no quería tener que pagar un pastón por un gato que yo sabía que no valía tanto (todos los gatos valen millonadas, pero no estoy dispuesta a permitir que me engañen y dar dinero a gente sin escrúpulos ni amor por los animales). Así que recorrí el periódico donde anuncian animales y encontré a una señora que regalaba persas. La llamé, pero ya los había dado todos. Tuve un disgusto muy grande, pero la señora me comentó que igual su gata estaba embarazada de nuevo, y que si quería me reservaría un gatín; que llamase en quince días.

Esperé y llamé, y me dijo que su gata no estaba embarazada, pero que tenía un gatín de la camada anterior que había estado muy malito y por eso no lo había dado. Y nos fuimos mi novio y yo a Ribadesella a verlo.

Era un mikín gris atigrado, encantador y muy voceras. Un macho de nuevo. Pero yo ya me había enamorado. Pasamos la tarde en casa de la dueña de la mamá de Moussaka, que por cierto se llama Kiss. La pobre gata estaba en unas condiciones lamentables, y aunque la señora se las daba de criadora se notaba a la legua que para cada celo la gata paría cruces de persa. Moussaka era uno de esos cruces, solo que su padre era un siamés auténtico, como lo demostraban sus serenatas.

Nos lo llevamos para casa, yo encantada y mi novio resignado. Tuvimos que pedir prestada una jaula de hámster para poder llevarlo en tren. Al principio se portó muy bien, pero empezó a lloriquear, así que lo saqué y se quedó dormido en mi regazo. El revisor no dijo nada, solo sonreía.

No nos poníamos de acuerdo en un nombre. Yo quería llamarlo Whiskas por que era parecidísimo al del anuncio, pero mi novio se negaba. Elvis, no; Bruma, tampoco; Niebla, es nombre de chica.

Llegamos a casa y cenamos. Cenamos moussaka. Yo no pude con todo y dejé la mitad en el plato. Cuando me quiero dar cuenta, el gato estaba en el plato, zampando lo que quedaba y hasta las rodillas de moussaka. Mi novio y yo nos echamos a reír, ya teníamos nombre.

Moussaka, has sido un gato muy especial para mí. Eres cariñoso, nada rencoroso, analfabeto gatuno. Te acercaste a Harley enseguida cuando los demás le tenían miedo, te acercabas a Pooka aunque te bufase y atacase. Eras el gato más feliz que había visto. Venías cuando te llamaba y te quedabas ronroneando conmigo. Aún lo haces y cada día me pareces más guapo y más elegante, aunque sigues siendo un berrón.

Te quiero mucho. Mami.

PD: Moussaka es el de la derecha de la foto.

22-07-2004