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Cinco ángeles

Hilda. Tabasco, México

Quién me diría hace cuatro años y medio que iba a tener a cinco ángeles en mi casa. La verdad, habría dicho que estaban locos, pero ahora no sé qué haría sin ellos. He aquí qué es vivir con cinco cielos en mi hogar.

Hacía ya dos largos meses que no les contaba de mis gatos. Pues bien, aquí estoy en una de las etapas mas difíciles de los gatos (los celos) y con cinco mininos en casa.

Como ya había contado, la primera fue Nina (la mamá de los cuatro siguientes), y en mi última publicación la intención era quedarme solo con dos de los cachorros. Pues bien, me quedé con los cuatro y ya no podría separarme de ellos. Los amo, con todo y los problemas y desastres que ocasionan.

Nina es la mamá de la camada. Es una gata que recogí de la calle, realmente hermosa, parece un siamés pero es más corpulenta y en lugar de patas negras las tiene blancas, y tiene unos ojos tan azules como las bellas aguas de Cancún.

El Loco... Ya lo sé, es un nombre tonto, pero esperen a que lean los otros. Es el consentido de su mamá, ya tiene seis meses y quiere seguir mamando. Es más, en ocasiones los encuentro en la madrigada a todos pescados de la mamá; se ven ridículos, pues ya son de su tamaño. Al Loco le quedó perfecto el nombre: corre, tira, araña las cosas, no se queda quieto ni un minuto, pero es adorable. Es el más gordo de todos, tiene unos ojazos redondos redondos amarillos, y es blanco con manchas grises, realmente es precioso.

Tigresa es la niña independiente de la camada, ya que se une más a la gente que a sus hermanos. Como bien lo dice su nombre, es atigrada y de ojos amarillos verdosos, y es de las que están contigo cuando quieren pero si no está de humor prefiere alejarse de todos. Además es la que me salió más terca, pues entre más la mojaba para enseñarle que no se brincara la barda más lo hacía, mientras que sus hermanos a la primera entendieron.

Katy (que se llamaba inicialmente Anoréxica, por flaca) es supermimosa, no puedo acostarme porque ella ya está acostada sobre de mí, y si me pongo de lado no me deja en paz hasta que me acuesto boca arriba para poderse situar sobre de mí. La verdad, es la feita de la manada, no tiene bonito color (gris), ni bonito pelo (es áspero), pero tiene una carita adorable con dos ojitos verdosos bellos y es muy muy pero muy cariñosa, siempre está pegada a uno.

Y por último Frijol, nombre extraño, ya lo sé; lo que pasa es que tiene una manchita negra en la nariz como un ollejo de frijol (semilla), y la verdad es un nombre chistoso. Bueno, pues él es juguete; no importa qué le hagas él se deja, lo jales, lo aprietes, le jales de la cola, es un amor de flojo, y es un exhibicionista que se la pasa enseñándole a mi mamá sus virtudes. Tiene unos ojos extrañamente café; realmente no imaginaba que los gatos pudieran tener ese color de ojos, son demasiado humanos y tiernos. Es más bien atigrado, aunque tiene la panza blanca.

A todos los amo. Todos acaban con mi casa, ya que están en una difícil etapa porque tienen demasiada energía y ya van a entrar en celos, pero no importa. A los niños los pienso castrar el próximo mes, y a las nenas aún no decido si operarlas o inyectarles supresores. Pero algo sí es cierto: mi casa seria muy triste sin todos ellos corriendo de lado a lado.

Bueno, y ya me excedí escribiendo. Los dejo y después les cuento cómo me fue con la castrada. Ciao.

11-11-2003