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Sandy, la pantera negra

Taiwana

Ya lleva 17 años con nosotros y la vejez le asoma cada vez más a los hermosos ojos verdes. Pero dejadme que os cuente como es esta belleza negra...

Mi madre se tuvo que tapar los brazos con toallas para que esa pelotita de pelo gris, salvaje completamente, a la que intentaba coger, no le arañara los brazos. ¡Pero lo consiguió! La vi escondida debajo de una mesa –yo tenía solo 5 años– y era muy graciosa, una bola de pelo enmarañado mirándonos fijamente y bufándonos. La perra no le hacía ni caso, así que los primeros días estuvo encerrada en una habitación y salía solo de vez en cuando. Pero la pelota de pelo gris cambió, se volvió negra, cariñosa, buena, limpia y muy inteligente. No se separaba ni un instante de nosotras.

Nos fuimos a vivir a París por el trabajo de mi padre y la gata viajaba en tren, coche y avión sin molestar lo mas mínimo ni quejarse. Iba con nosotros hasta en vacaciones. Una vez, en Alemania, se nos escapó al salir del coche, con correa extensible incluida, y se escabulló al jardín de un caserón enorme. Los dos días que estuvimos allí hasta los empleados del hotel nos ayudaron a buscarla y estaban atentos por si la niña aparecía. El día en que ya nos íbamos, justo cuando subíamos las maletas al coche y ya la dábamos por perdida,la panterita apareció llena de hojas y de pelotillas y sucia. Menudo susto nos dio. Pero la cosa es que en ese mismo viaje se nos volvió a escapar, solo que esta vez no tenía salida porque fue a parar a un desván, así que fue fácil cogerla. No os exagero al decir que la gata iba suelta dentro del coche, y aunque muchos penséis que es un peligro, con ella no lo había.

Mi padre tiene exceso de peso y de vez en cuando le dan unos ahogos –sin llegar a ser nada grave–, y le tenemos que levantar los brazos y ponerle cara a una ventana abierta para que pueda respirar hasta que se le pase. Pero hubo una vez en que estaba solo en la cocina, y cuando le dio ni mi madre ni yo le oímos, hasta que percibí que Sandy me llamaba desde la cocina. Gracias a ella me enteré, que si no ni quiero imaginar lo que hubiera pasado...

Aún está con nosotros, tiene el pelo cada vez más enredado y sucio debido a que la edad le impide llegar bien a lavarse en algunos sitios, sus ojos tienen una palidez que delata que no ve o que ve muy poco y cada vez esta más enfurruñada, pero está conmigo. Temo que llegue el día en que me deje, para mí es como una hermanita –ya que soy hija única–, pero lo bueno es que ha estado mucho conmigo y siempre lo estará.

Para ti, mi panterita, espero que no me dejes nunca.

04-11-2002