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Lucky y la Fiesta de los Animales (Bogotá, 1970)

David Ramírez. Colombia

Lucky llegó a la casa en 1969. Desde siempre habíamos tenido algún animal: ya nos acompañaban Cuca y Cuqui, perritas entre pequinés y pomerania con algo de criollo en la sangre. Pero yo ansiaba tener un gato.

La Fiesta de los AnimalesA pesar de que a mi papá parecían no gustarle los gatos, fue él quien un día apareció con el pequeño minino gris de raza callejera que nos cambiaría la vida. Todo en adelante giraría alrededor de Lucky, y yo llegaría incluso al extremo de llevarlo metido en la maleta al colegio. Creo que fue la única vez que me hicieron ir a la oficina de la temible Rectora, quien de la manera más cariñosa me dijo que el gato debería quedarse en casa la próxima vez.

Cuando Lucky cumplió un año, se me ocurriría pedir a mis papás algo inocente y a la vez insólito. Quería por supuesto hacerle su fiesta, y nada más lógico que invitar a todos los animales de los familiares y amigos a que "partieran el ponqué". No me explico cómo ellos aceptaron, aunque creo que fue para compensar la cancelada celebración de un año antes, en que el tío Jaime Molina falleció en la víspera de mi cumpleaños.

Lo cierto es que se organizó la fiesta, y aunque esperaba la venida de hasta Minina, la gata de mis tías (que no asistió, con sus debidas excusas), sí llegó una buena cantidad de perros. Las tías llegarían con Katia, las primas con Pilín, mi tía Beatriz con Bobby, y había hasta un dálmata cuyo nombre no recuerdo.

Por supuesto, el felino homenajeado salió despavorido, y me acuerdo muy bien de lo enfadado que yo estaba porque tras una larga búsqueda lo hallamos escondido en el fondo del armario detrás de todos los cajones. Lucky se agarraba de patas y manos para no dejarse sacar de allá, en ello le iba la vida.

LuckyLa fiesta no duró mucho que digamos: no tardaron en agarrarse a mordiscos algunos perros por los favores de alguna perra, así que con mucho pesar vimos como varios de nuestros invitados se iban mucho antes de lo esperado.

Esta es quizás la primera de muchas anécdotas que no solo Lucky sino incontables animales que le siguieron nos harían vivir a lo largo de nuestra niñez y juventud. Poco después de la Fiesta de los Animales se publicaría el periódico familiar Los Tigrillos, que se encargaría de documentar minuciosamente cada movimiento no solo del gato, sino de cada perro, pescado, gallina, conejo, tortuga y demás que pasaron por nuestra casa. Historias que aún se conservan en mi archivo.

Foto 1: En la foto oficial de la fiesta podemos apreciar el patio de la casa del Chicó, que aún estaba a medio terminar en esa época. El señor Alfonso, amigo de la familia, nos haría la pose simpática en cuatro patas, mientras cada cual agarraba lo mejor posible a su animal. Claudia se balanceaba rauda en el columpio, rozando las cabezas de los que estaban pendientes de la Instamatic.

Foto 2: Uno de los pocos recuerdos que hay del protagonista. Que en realidad tenía dos nombres y dos apellidos (como se volvería regla): Lucky Smart Pepe Grillo.

10-05-2012