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Kokin me entregó su vida incondicionalmente

Lettsy

Un día la encontré en la calle, y yo me acerqué y aunque suene absurdo, le pregunté: ¿Qué haces, bebé? Me maulló como si me contestara y la llevé a casa.

Al terminar la prepa nos tuvimos que cambiar de casa para estudiar en la universidad y la llevamos a ella, a mi perro y a una paloma que teníamos. Años después, en otra casa, un domingo por la mañana entré al baño y escuchaba sus maullidos. Pensé que andaba en el techo, y escuché que mi hermano preguntó: ¿Y Kokin? Al salir del baño vi que mi mamá estaba en la puerta, y mi hermano sentado casas más adelante. Yo estaba descalza y corrí pensando en ella.

Daría cualquier cosa por regresar al pasado a un día antes de ese. Fue amargo lo que encontré, escribiendo casi se me salen las lágrimas y ya han pasado casi cuatro años: la vi en un patio sin las dos piernas traseras ni el rabito, y se le veían los huesos de las piernas. No sé qué monstruo hizo tal crueldad, no entiendo. Grité como loca y mi hermano gritaba para que me alejaran.

Ella maullaba como diciendo: "cálmate, estoy bien tranquila". Es lo que me impresiona de ella, estaba como no queriendo preocuparme. Cuando me vio apurada queriendo llevarla al veterinario empezó a gritar de dolor. De verdad que fue algo muy duro y difícil para mí tener que tomar la decisión de sacrificarla. El doctor me dijo que tal vez viviría unos días más, pero sufriría. Ella casi cumplía los cuatro años y estaba acostumbrada a correr y vivir de aquí para allá como todo felino. Sería hermoso vivir con ella más tiempo, pero sufriría mucho.

Antes de inyectarla le pedí perdón por tal decisión, pero le dije que era por su bien. El doctor la inyectó y en segundos se quedó dormida como un angelito. Le di sepultura bajo un árbol de tamarindo de nuestra casa. A cuatro años de su muerte todavía la lloro.

A todos lo que leen esta página: inculquen a sus conocidos el amor a los animales. Ellos dan la vida por nosotros. Y no es cuento. Ahora tengo a Gatitín, que en julio cumplirá cinco años y es mi adoración, y mi perro Samulito cumplirá sus seis años.

Amén y respeten a los animales. Espero que cuando yo muera pueda encontrarme con todos mis angelitos: perros y gatos. Kokin se adelantó a apartarme lugar.

14-01-2007