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Homenaje a Cristian

Dalthea

Criss entró en nuestras vidas un par de horas antes que Linda y Perla. Hace ya de esto unos quince años. Debido a la tragedia que sufrimos con nuestra gatita Wendy, mis dos hermanos se pusieron en movimiento. Sin comentarse nada el uno al otro y sin saber las intenciones que tenían de comprarme un gato, ambos se fueron en direcciones opuestas y comenzaron su búsqueda.

CristianCriss vino de una tienda de Estepona. Mi hermano menor vio a este hermoso gato persa azul y no dudó un momento en convertirlo en miembro de nuestra gatuna familia. Criss tenía unos tres o cuatro meses. En otro lugar de Málaga mi otro hermano, con mi cuñada, estaba haciendo sus pesquisas hasta dar con Linda y Perla. Nadie sabía que en unas horas, de no haber ningún gato en mi casa, iban a aparecer simultáneamente tres.

Yo, ajena a todo ello, al igual que mi madre, sentí como llamaban al timbre de la puerta. Mi madre fue a abrir. Era mi hermano menor, con su mujer. Yo, por entonces, estaba sentada en la cama en la habitación de mi abuela, viendo la tele.

Escuché los pasos de mi hermano y lo vi entrar con una cazadora negra en la mano. Parecía un poco abultada, pero yo estaba pendiente de la tele. Un momento después me puso la cazadora en las piernas y me dijo, con una sonrisa pícara en los labios: "Sujétala un momento".

Sentí un peso bastante grande en las piernas como para provenir solo de la cazadora. Así que la abracé para que no se me cayera. Entonces algo en su interior se movió... ¡y fue como ver la película de Aliens! Un relámpago azul, con cola de ardilla, salió volando hacia el suelo, en dirección al pasillo central de la casa. Todos nos quedamos boquiabiertos, siguiendo esa estela azulada llena de pelo. Mi hermano se estaba hartando de reír.

CrissSalimos al pasillo y seguimos al gatito (sí, con los minutos, entendimos que aquello que volaba no era una ardilla, sino un gato enorme). Para tener cuatro meses Criss era un gato muy grande. Era impresionante, incluso con esa edad.

Toda mi atención se desvió entonces a intentar coger al gatito, pero su comportamiento era curiosamente el de una ardilla, como he dicho; era muy rápido, ágil, con unos ojos abiertos y juguetones, y sobre todo saltaba de un lugar a otro antes de que hubieras podido fijar la vista en él.

Supongo que todo esto define parte de su carácter. Criss, como así lo llamamos, se convirtió en el machote peludo de la casa. Desarrolló una forma de ser independiente. No se dejaba coger en brazos más de tres segundos seguidos. Siempre estaba dispuesto a jugar, y a pesar de que llevaba su vida independientemente de los demás gatos y de las personas, también era muy cariñoso y un buenazo. Sobre todo, un buenazo.

Si hay algo que destacar de él, era que si hubiera sido humano, hubiese sido un lord: inteligente, sofisticado, independiente, pulcro, con la mirada misteriosa en esos enormes ojos verdes y profundos. Eso sí, su inmensa fortuna no la habría conseguido trabajando sino... ¡robando!

Sip. Criss era un ladrón de guante blanco. Le encantaba saltar por la terraza (que teníamos toda tapada con una reja verde de plástico para proteger a los gatos de una caída) y pasar al piso del vecino (¡espero que no me esté leyendo!). Un día vino con un abrecartas a casa, ¡y nos lo trajo como trofeo! Mi madre no se atrevió a devolvérselo al vecino, por vergüenza a tener que explicarle cómo había llegado su abrecartas.

CristianTambién era un gato de "alturas". ¿Por qué digo eso? Porque le encantaba subirse a los aparadores, a los lugares altos y sobre todo... ¡a la nevera! Justo cuando alguien abría la nevera y se agachaba para coger algo de ella, entonces Criss (que ya lo estaba vigilando), lo usaba de trampolín y daba dos saltos rápidos. Uno para subirse a la espalda del desafortunado humano (casi siempre mi madre) y otro para llegar a lo alto de la nevera. Aunque lo reñimos muchas veces por hacer eso, no conseguimos que dejara de hacerlo. Creo que sabía que estaba mal, pero esa era su mayor diversión. Además se aseguraba una buena dosis de atención, que le encantaba.

Criss era un gato tranquilo y bonachón donde los haya. Su voz era dulce y muy delicada para ser un macho. Y como he comentado hablando de Perla, era esta la que gobernaba a los gatos de la casa. La que ponía las normas y la que repartía tortas cada vez que se hacía algo que ella consideraba "impropio".

Tendrías que ver cómo una gata tan pequeña como Perla conseguía doblegar a un gato tan grande como Criss. Perla se plantaba delante de él, muy erguida y con los ojos fijos en él, y cuando el animalito pasaba cerca... ¡plasssssss!, torta al canto. Y nosotros oíamos un "miauuuuu" muy finito y de bajo volumen, que nos evidenciaba que Criss había recibido un bofetón de Perla. Luego él seguía caminando adelante, como si nada le hubiera pasado, y con la cabeza tan alta como siempre. Si había algo que este gato no perdía nunca era su aspecto de lord elegante.

Criss, sin embargo, era el macho del harén. Estaba enamorado de Linda, nuestra gatita de angora. Y el pobre fue siempre el galán rechazado por la dama de hielo. Linda siempre lo rehuía y él nunca dejaba de intentar cortejarla. La perseguía, la hacía correr por toda la casa, y de vez en cuando conseguía arrinconarla en algún lugar, le plantaba la pataza en el lomo y Linda montaba un escándalo para soltarse.

Esta era la situación idónea para que Perla pusiera orden en todo ese descontrol. Ella era como la "poli" de la casa. Nunca le han gustado los ruidos, y Criss y Linda formaban unas buenas escaramuzas. Así que ahí teníais a Perla, corriendo en pos de los dos amantes de Teruel, repartiendo tortas a los dos. Luego había unos manojos de pelos grises y negros por todo el suelo...

Gato CristianEn fin... Criss era un gato muy especial. Y hablo de él en pasado porque hace unos años que nos dejó. Un día comenzó a tener dificultades para tragar y después de llevarlo al veterinario nos dijeron que era un virus y que no sabía qué hacerle. Le dieron las típicas inyecciones de vitaminas, antibióticos de amplio espectro, y unas cuantas cosas más que no funcionaron. Mi madre se desvivió porque el animalito se recuperara. Criss era el gato preferido de mi madre y siempre lo tiene muy presente en el corazón.

Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, se nos fue en dos semanas.

Os pongo unas fotos de este gato tan magnífico (sin pedigrí, igual que Perla y Linda). Y, sin embargo, muchos gatos con pedigrí quisieran tener su porte y su aspecto de gran gato de la nobleza. Espero que sepáis ver a través de sus ojos y de sus posturas lo maravilloso que era.

Blog de la autora: Nuestros queridos gatitos

30-10-2007