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En honor a Molly

Luisa Rodríguez. Almería

Un mes tenía cuando me la regalaron en una tienda de animales; parece que fue ayer (qué corto se me hizo) y de eso ya hace doce años. Era un regalo para el décimo cumpleaños de mi hermano J.C., pero pronto Molly (nombre que le puse por la protagonista de la película Ghost) decidió que pasaría el resto de su vida junto a mí.

Molly¡Era tan especial! Le encantaba ser mi sombra, nada sociable con los demás seres de la Tierra... pero nosotras nos adorábamos.

Cuando me casé en 2002 a mi marido no le seducía mucho la idea de que Molly viniera con nosotros, pero... ¡es que iba en el lote! Además pronto Molly se hizo querer, tenían buenas conversaciones juntos y se daban juguesca mutua... Tal para cual, al fin y al cabo.

Molly ya no estará más esperándome detrás de la puerta al llegar a casa, ya no me pedirá más comida cuando olvide rellenar su cuenco, no me lamerá las lágrimas cuando vea que estoy triste o simplemente me dé besitos porque le dé la gana, no jugará... fatal, por cierto, al escondite, ya que escondía solo la cabeza bajo una manta pensando que el cuerpo no se lo veía y yo me hacía la loca y la llamaba sin cesar para que ella moviera la cola hasta que salía y se tiraba hacia mí. Ya no dormirá en mi cama todas las noches ni echaremos esas siestas, oliendo su pelo y utilizándola de almohada... ¡Esas siestas eran maravillosas!

¿Quién manda en casa?, nos preguntaba a veces la gente. Los dos contestábamos a la vez: ¡MOLLY, ella es la dueña y señora de la casa!

¿Cuánto tiempo estaré con este dolor tan grande? Mi corazón se ha roto. Un día tan señalado como el de los Enamorados de este año (hace dos semanas) la llevé al veterinario. Estaba sin energías, sin fuerzas, y sus riñones no funcionaban ya. Así, de pronto, se fue sin hacer ruido. Yo no sabía cuánta vida tenían los gatos, pero sí la vida que me ha dado ella: doce años de compañía, escucha y total amor incondicional y felicidad.

¿Podrá ser esta una manera de agradecértelo? No tendré vida para hacerlo, nadie como tú. ¿Recuerdas, Molly, la canción que te cantaba? Mi consentida, de Carlos Vives... Todos mis recuerdos están llenos de alegría y felicidad pensando en ti. Espero que hayas tenido una vida buena, porque la mía ha sido inmejorable junto a ti. Espero haberlo hecho bien. TE QUIERO, TE ADORO Y NO TE OLVIDARÉ JAMÁS. Han sido tantas cosas en doce años que me es imposible resumir aquí.

Espero que hayáis podido leer en estas líneas mi amor por mi pequeña, el dolor, la soledad y el vacío tan grande que ha dejado. La veo en todas partes, la siento y siempre estará en mi corazón. Cuidad a los animales y queredlos como ellos lo hacen. Un abrazo gatuno.

01-03-2008