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Doce años con Katherine

Virginia Dioses

Katherine, mi bebé, se fue hace veinte días. Hoy te recuerdo entre lágrimas y sonrisas y ese sinsabor que se queda cuando crees que algo no debió ser como fue... Aún recuerdo su boquita y ese rugidito que dio cuando mamá me la mostró. Llévala, me dijo. ¡Yo no quería! Tenía miedo de encariñarme y que luego se me fuera, pero la acepté y fueron doce años maravillosos juntas, jugando, saltando y viajando mucho.

KatherineYo viajaba de un lado al otro y donde estuviera ahí tenía que llegar mi Katherine, a quien llamaba Kiki o Katy. Recuerdo sus pelos por todos lados, sus maullidos y sus peleas con Barnie mi perrito... Aunque peleaban jugaban también y se querían mucho. Verlos era mi felicidad y mi alegría.

Pasaron los años, llegó el matrimonio y el bebé. La pobre tuvo que pasar de dormir con mami a dormir con Barnie. En fin, entre celos y reclamos la transición fue buena y lo asimiló. Soñé con ver a mi hijo jugar con ella y lo vi, lo disfruté... Poco tiempo pero así fue, eso era la felicidad completa para mí. Tenía todo lo que yo quería y había hecho un espacio acogedor para ella, con plantas y jardín para que tomase el sol y jugase.

Sin darme cuenta el tiempo pasó y algo andaba mal. Recuerdo haberla visto en el pozo de los peces bebiendo agua de forma extraña, cansada, diferente. Pensé que era su problema de los ojos, pues tenía una conjuntivitis que no se le quitaba con nada, pero al revisarla tenía costras en orejas y nariz, estaba flaca y algo mal...

KatherineLa llevé donde un veterinario que creí podía ayudarme pensando que era un problema de los ojos, pero, sin que ni él ni yo nos diéramos cuenta, por querer ayudarla solo conseguimos acrecentar un problema que tarde o temprano parecería. No hubo tiempo de nada; quise llevarla donde su doctor de cabecera pero fue tarde, y la noche del 5 de noviembre del 2008 su cuerpo no resistió más y murió. No pude estar con ella y de solo imaginar que se sintió sola se me desgarra el alma y el corazón.

Se fue para siempre tras doce años maravillosos de amor, cariño y gratitud. La extraño día y noche. Desde que la dejé en ese consultorio sin pensar que moriría ahí no paré de llorar. Solo quería tenerla de vuelta y si tenía que morir que fuera cerca de mí, pero Dios tenía preparada otra cosa para nosotras y solo queda aceptarlo.

Nunca supe ni sabré qué pasó en realidad. Llegué a hablar con su antiguo doctor y me dijo que quizás fue una leucemia o un cáncer, pero que no me garantizaba que hubiese podido hacer algo por ella. Tenía anemia, deshidratación, ampollas en la boca; no podía comer ni tomar agua, estaba débil, cansada...

A veces me pongo a pensar que ella sabía que ya le había llegado el momento. Lo último que recuerdo de ella es que, cuando le pusieron los medicamentos y la traje en casa unos días antes de que cayera mal, ronroneaba débilmente, sentada sobre la silla de la cocina, donde le gustaba echarse de vez en cuando, quizás alegre de estar cerca o quizás despidiéndose... Nunca manifestó síntomas o yo no me di cuenta hasta ese momento del pozo; incluso tengo un vídeo de mi hijo donde se le ve a ella tomando agua del pozo, una actitud rara en ella que ese mismo día noté.

KatherineHoy me embarga una profunda depresión. La sueño, la escucho y trato de verla en la imaginación... Miro siempre el jardín que hice para ella y para Barnie, que parece extrañarla también. Solo le pido a Dios que me dé fuerza para aceptar esto; la soledad, el vacío y la tristeza me demuelen lentamente. La extraño, extraño verla tirada por ahí, subiéndose a buscar su pote de comida y viniendo acelerada a buscar su atún cuando escuchaba que abría una lata; sus besitos, sus cariños, sus ronroneos...

Solo trato de imaginármela en mi cama. Supongo que ahí estará cada noche, cada día, le encantaba. Por sus pelos ya no le permitía, pues el bebé estaba ahí, pero igual a veces se daba sus escapadas y no había nada que la sacara de mi cuarto. Pobre mi bebé, seguro que fue difícil hacerse a un lado, pero lo entendió bien.

Hoy lamento no haberla reincorporado rápido a su rutina anterior, solo quise que fuera feliz... Algún día estaremos juntas otra vez, Kiki. Nunca te olvidaré, mi ladrona de amor. Te quiero y te extraño.

Tu mami.

21-11-2008