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Celeste (2000-2009)

Librado Solís. Nuevo Laredo, Tamaulipas, México

Recuerdo que tenía siete años cuando mi mamá fue por mi hermana y por mí a la escuela, pero esta vez tomó un camino distinto. Era obvio que no íbamos a la casa. Era un día normal como cualquier otro, y yo no tenía la menor idea de que ese día te iba a conocer.

CelesteEn vez de llegar a la casa llegamos a la Asociación Protectora de Animales, y empezamos a ver un montón de gatitos. Los que más nos gustaron fueron tres, pero uno tenía una enfermedad en un ojo así que quedó descartado, y el otro la verdad ya no recuerdo por qué no lo elegimos; el punto es que nos quedamos contigo.

Ya camino a la casa estábamos discutiendo qué nombre te íbamos a poner. Yo quería ponerte Blanquita por el color de tu pelaje, y después de un rato acordamos en algo, a todos nos gustaban mucho tus ojos... color celeste, así que decidimos que ese fuera tu nombre.

Recuerdo que estabas muy chiquita y maullabas mucho (pondría fotos de esa época pero en ese entonces no tenía cámara digital). Cuando llegamos a la casa estabas un poco nerviosa volteando a ver a todos lados, curioseando. No te tomó mucho tiempo darte cuenta de que esta no sería solo una casa... Sería tu hogar.

Siempre fuiste una gata de casa. Jamás salías, con algunas excepciones; por ejemplo, una vez que mi papá dejó la puerta abierta en la madrugada cuando llegó del trabajo y tú te saliste. Yo me puse triste al saber que te habías ido, ya que pensé que no ibas a regresar. Pero afortunadamente, al siguiente día, mientras mi mamá sacaba la basura, ahí estabas tú maullando y reportándote lista para lo que fuera. Entraste a la casa y durante una hora no paraste de maullar; al parecer nos estabas contando todo lo que hiciste estando fuera. Debió de haber sido muy interesante porque vaya que maullabas.

CelesteEn otra ocasión había un gato afuera y como estabas en celo estabas toda emocionada maullándole desde la ventana: era como un Romeo y Julieta felino. Mi papá estaba viendo la tele y le desesperaron tus maullidos, así que te sacó a la galería. Y al parecer tú y ese gato aprovecharon bien el tiempo, porque después de eso tuviste tres gatitas: Mordelona (que mordía todo, aunque creo que eso es un poco obvio), Celestina (que era igual a ti pero en mini, así que se pueden dar una idea de como eras de chiquita) y Nergita (en realidad su nombre era Negrita pero jugábamos a decirle así).

Tiempo después, cuando tus gatitas ya estaban lo suficientemente grandecitas, las regalamos a la asociación protectora, porque, la verdad, las queríamos mucho, pero era difícil cuidarlas. Seguro hallaron cada una de ellas una familia que las hizo feliz, así como lo hiciste tú. Tú no querías que las separáramos pero pues así es la vida; tiempo después, cuando ellas ya se habían ido, tú a veces te ponías a dar vueltas por la casa buscándolas, pero pasó el tiempo y volviste a la normalidad. Como siempre saliendo adelante y con ese brillo en los ojos que siempre te caracterizó.

Siempre fuiste muy independiente y si algo no te gustaba no temías hacerlo notar. Jamás pedías ayuda para nada; lo único que hacías era maullar para que te abriéramos alguna puerta o te diéramos tu comida.

A veces, cuando hacía calor y teníamos el aire acondicionado prendido en alguno de los cuartos, si era poco el calor te acostabas al otro lado de la puerta para sentir el aire que salía por la parte de abajo, o si era mucho pues entonces no dudabas en maullar para que te dejáramos entrar y pudieras dormir en la cama.

CelesteA veces, en la madrugada, yo bajaba para ir al baño y ahí estabas tú. Me maullabas para que te acariciara y ronroneabas al recibir las caricias; por alguna razón te ponías muy feliz cuando yo hacía eso. Otra cosa que te hacía muy feliz era que te cepillara; en parte lo hacía porque así dejabas menos pelo en los muebles y en parte porque te encantaba. Mientras te cepillaba ronroneabas una y otra vez y te movías de un lado a otro como regocijándote; al final, cuando ya había terminado de cepillarte, a veces caminabas frente a los demás como presumiéndoles lo bonita y bien peinadita que estabas.

Sin importar la ocasión, tus ojos siempre brillaban. Siempre fuiste muy buena y jamás te metiste con nadie; si alguien no te agradaba simplemente no te le acercabas y ya. Siempre fuiste tranquila y pacífica, pero eso sí, si alguien te provocaba no dudabas en soltar uno o dos arañazos :)

Pero como todo en la vida no eras eterna y un triste día tuviste que irte. Todo empezó cuando notamos que te la pasabas escondida y casi no salías a comer; ya no tenías el ánimo de siempre. Tiempo después te llevamos al veterinario y pensaron que probablemente tenías parásitos, así que te inyectaron un desparasitante y te dieron unas vitaminas para que recobraras el ánimo, pero aun así seguiste sin comer y sin volver a la normalidad.

CelesteQuisimos llevarte al veterinario lo más pronto posible pero era el Primero de Mayo, Día del Trabajo, así que las veterinarias no estaban abiertas. Ya estabas muy flaquita y no tenías ánimo de nada; era triste verte así, tú tan alegre y llena de vida que eras, y ahora eras todo lo contrario. Al llevarte de nuevo con el veterinario dijeron que tenías algo de los riñones, y que había que cambiarte la alimentación. Nos dijeron que con una jeringa te forzáramos a tomar agua y a comer Gerber de pollo. Lo hicimos y al principio sí "te dejabas", pues a pesar de que lo hacíamos a la fuerza sí comías un poquito, pero lamentablemente vomitabas todo.

Hasta que dejaste de querer comer en lo absoluto. Yo ya suponía que no ibas a durar mucho tiempo así, pero tu carita me lo confirmó: te me quedabas viendo con los ojitos como diciéndome: "Ambos sabemos lo que va a pasar pero no te preocupes, todo va a estar bien". Esa mirada me daba tanta tristeza... Desde ese momento supe que no importaba lo que hiciéramos, porque te nos estabas yendo lentamente. Más que dolerme el hecho en sí me dolió que lo hicieras tan lentamente. Estabas toda flaquita, tirada en el piso, esperando el momento.

Fueron más de tres días que te mataste de hambre. Una persona puede decirte que le duele pero tú no, solo estabas ahí con tus ojitos, hasta que el día 4 de mayo, un poco antes de las 4 de la madrugada, dejaste de respirar. Me duele que te hayas ido pero aun así me consuela saber que ya no estás sufriendo.

CelestePero ahora, ¿quién me va a maullar para que la acaricie? ¿Quién se va acostar a mi lado o sobre mí mientras yo vea televisión? ¿Quién me va a ronronear en las madrugadas? ¿Quién va a correr hacia mí emocionada cuando yo haga ruido con su bolsa de comida? ¿Quién va a dejar las huellitas marcadas en mi pantalón cuando se me suba a las piernas? ¿Quién va a llenar de pelitos los muebles y la ropa? ¿Quien se va a hacer pipí en lugares donde no debe? Bueno, de eso me puedo encargar yo :) jeje.

Pero aun así la vida sigue y sé que estás en un lugar mejor. Agradezco a Dios que me haya dado la oportunidad de tenerte conmigo, y eso lo sabes porque no solo te lo hice sentir, sino que te lo dije. En esta casa jamás te faltó amor; es más, hasta te sobró. Fuiste la mejor y jamás te olvidaré. Si volviera a nacer hay cosas que no estoy seguro si las haría de nuevo o no, pero algo está claro, volvería a tener la misma gatita... Mi Celeste.

20-06-2009