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Bowie

Natalia Bilbao. Santiago, Chile

Bowito llegó a nuestras vidas de pura casualidad. Era verano, exactamente febrero de 2006. Una vecina lo había encontrado en una cajita en medio de la calle maullando. Lo trajo para acá, porque ella no podía tenerlo en su casa.

BowieCuando lo vimos estaba muy flaco y herido. ¡Eran tan chiquito! Con suerte tenía tres meses de edad. Gritaba como nadie. En sus ojitos se reflejaba tanta ternura que apenas lo vimos nos enamoramos de él; su mirada conquistaba hasta al más duro de los corazones. Lo bautizamos Bowie porque era flaco y rubio como el cantante; era el nombre perfecto para él.

Con el paso de los días y con muchos cuidados y amor, Bowito mejoró de sus heridas, aun cuando seguía siendo un gatito muy delicado, pues no podía comer ciertas cosas ya que se enfermaba con facilidad del estómago.

A Bowito le encantaba subirse a la ventana de la cocina a mirar el cielo. Adoraba dormir con las personas, por lo que en la noche, no sabíamos como, pasaba de cama en cama con tal de acompañarnos a todas. Le gustaba que lo acariciaran y ronroneaba al menor contacto. Quería a todas las personas, se acercaba incluso a los desconocidos con el fin de entregarles cariño. Cuando había cosas ricas para comer era el primero en maullar exigiendo su parte; era capaz de comerse la suya y tratar de quitarle la porción que le correspondía a su hermanita Twiggy, lo que a ella no le parecía nada chistoso.

BowitoBowito podía pasar horas sentado encima del televisor, recibiendo caricias, revolcándose en la tierra, ahuyentando a las palomas; siempre encontraba algo en que divertirse.

En marzo tuvo un accidente que le provocó la fractura de la pata izquierda y le valió una operación. Estuvo muy mal. Cuando volvió de la clínica, lejos de echarse a morir, llegó saltando y ronroneando; estaba muy feliz de volver a casa. Lo malo es que luego de ese episodio no volvió a subir de peso ni a crecer más, pese a que comía bien.

Hace dos semanas Bowito enfermó. Le diagnosticaron leucemia. Debido a ello enfermó de los pulmones y solo pudimos salvarlo a punta de inyecciones y remedios. El ánimo le comenzó a bajar más y más, ya no se subía a la ventana de la cocina y solo quería tomar el sol. Se la pasaba durmiendo y ya no hacía masitas, y tampoco lamía los rostros de quienes amaba ni corría por la casa.

El fin de semana pasado empezó con problemas estomacales. En dos días no había querido comer y se escondía cada vez más. Lo llevamos a la veterinaria con el fin de saber que le pasaba. Tuvimos que dejarlo hospitalizado. Al cabo de unas horas volvimos a la clínica a dejarle unas cosas que nos habían pedido. La secretaria nos hizo sentar y esperar a la doctora. Bowie mayorCreíamos que todo saldría bien, que nos darían indicaciones, pero no. La doctora salió y nos dijo que nuestro amado Bowito había tenido un paro cardíaco como resultado de una falla renal que lo descompensó. No podíamos creerlo, aún no podemos creerlo...

Lo trajimos a casa, nos despedimos de él, lo envolvimos en su mantita y lo sepultamos bajo un árbol. Ahora ahí descansará nuestro Bowito y nos cuidará.

Quizás presentía que tendría una vida corta, porque disfrutó todo lo que pudo y amó mucho a toda su familia. Siempre estará en nuestros corazones y en el de todos los que lo conocieron, ya que fue un gato especial, una bendición. Lo extrañaremos toda la vida que nos quede, pero también sabemos que el tiempo que vivió fue muy feliz, porque fue muy amado y siempre será el más amado.

¡Hasta siempre, deslumbrante Bowie! Siempre te amaremos.

Con amor, las humanas que te adoraban.

20-07-2007